El taller familiar de Albacete que vende sus navajas en Tokio
Tres generaciones, catorce empleados y un catálogo que ha pasado de las ferias de pueblo a las tiendas especializadas de Japón y Estados Unidos.
Artículo de ejemplo: la empresa y los datos son ficticios. Sustitúyelo por un reportaje real.
En una nave del polígono Campollano huele a acero recién templado y a madera de olivo. Allí trabajan los catorce empleados de Cuchillería Hermanos Ródenas, un taller fundado en 1962 que hoy vende más de la mitad de su producción fuera de España.
La historia empieza con Antonio Ródenas, que forjaba navajas de muelle para vender en las ferias de la comarca. Sus hijos mecanizaron parte del proceso en los años noventa y su nieta, Lucía, ingeniera de materiales, se incorporó en 2015 con una idea fija: competir por calidad, no por precio.
Del mercadillo a la tienda especializada
El cambio llegó con una feria internacional de cuchillería en Fráncfort. Un distribuidor japonés se interesó por un modelo de navaja plegable con hoja de acero damasco y cachas de olivo. El primer pedido fue de trescientas unidades; el segundo, de dos mil.
Nos dimos cuenta de que lo que para nosotros era normal, el trabajo a mano y la madera de aquí, fuera se valoraba muchísimo.
Lucía Ródenas, directora general
Desde entonces la empresa ha reducido su catálogo a la mitad y ha subido precios. Cada pieza lleva grabado el número de serie y el nombre de la persona que la ha afilado.
Cantera propia
Uno de los problemas del sector es el relevo generacional. El taller ha firmado un acuerdo con un instituto de formación profesional de la ciudad para acoger alumnos en prácticas cada año, y cuatro de los empleados actuales empezaron así.
- Más del 55 % de las ventas se hacen fuera de España.
- Japón, Estados Unidos y Alemania son sus tres principales mercados.
- El 80 % del proceso sigue siendo manual.
El próximo paso es abrir una pequeña tienda-taller en el centro de Albacete, donde los visitantes puedan ver cómo se fabrica una navaja de principio a fin.